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Ahora que ya vives en el cielo!

Ven acércate un poco más a mi alma, dejame sentir que sigues aquí… en cada respiro, en cada sonrisa, en cada recuerdo.

Déjame pensar que aún sonríes con mi llegada y que te alegra verme después de tanto tiempo, y es que como no extrañarte si de cada segundo de tiempo que te dí, tu me entregaste pedacitos de tu alma. 

Esa nariz y esos ojos negros se guardaron en el corazón, en eso se lugar profundo que nos magnífica los buenos recuerdos y nos hace pensar que en algún instante, en algún lugar, en un suspiro del viento podré volver a acariciarte y decirte Te amo…